La Barca de Vejer

La Barca de Vejer es, desde nuestra historia más remota, un lugar de paso para transeúntes, comerciantes, viajeros... al buscar el lugar que permitía cruzar el río Barbate, precisamente en la zona hasta donde los barcos de corto y mediano calado llegaban a puerto. Precisamente, en época medieval, estando la villa de Vejer bajo los dominios jurisdiccionales del Ducado de Medina Sidonia, este puerto se asentaba como uno de los principales de la geografía andaluza, llegando así hasta nuestras tierras comerciantes genoveses, holandeses, africanos... además del numeroso trasiego comercial cotidiano, que desde aquí subía a Vejer por la cuesta que llega al Arco de la Villa, su entrada principal.

Será junto al puerto comercial y el puente de piedra y barca de pasaje, gracias al abrigo de las cuevas y laderas del monte donde se asienta el pueblo, además de la abundante agua potable, nace una pequeña aldea donde proliferan los mesones y fondas, dedicadas al cobijo de transeúntes. También, fue el lugar donde el ducado construyó un gran almacén y atarazanas, para guardar los peltrechos y barcos de la almadraba de Zahara de los Atunes.

Será desde finales del siglo XVI e inicios del XVII, cuando se multipliquen los vecinos de este arrabal, surgiendo por entonces la Parroquia de San Nicolás y muchos otros comercios, entre ellos, pequeñas bodegas dedicadas a la elaboración de vinos de la zona, como es el caso que nos ocupa, lugar donde existe una bodega desde inicios del 1600.

Por todo ello, La Barca, puede considerarse "Puerto y Puerta de Vejer".

La Barca en la Guerra Civil

Col. Part. Carlos Gomez Lopez

Ahí se ven los mástiles de los faluchos de barbate que se resguardaron en La Barca en la Guerra Civil.