Vinos de Vexèr. Desde 1870

Es desde Chiclana donde en 1987 Manuel Gallardo Romero, familia de bodegueros desde el siglo XlX, traslada su bodega y la ubica en Vejer, a orillas de el río Barbate, a pie de la colina de la Villa, en la zona conocida como La Barca de Vejer.

Zona fresca y protegida de los vientos. Puerto natural donde se comerciaba con vinos desde la más remota antigüedad.

BODEGAS GALLARDO, la bodega más antigua del municipio, sigue la tradición centenaria de la familia de elaborar y embotellar los mejores vinos de la zona.

La Villa de Vejer es un pueblo blanco del sur de Cádiz, que se sitúa muy cerca del mar Atlántico, en un monte desde el que se divisa África.
Muchas civilizaciones han habitado este emplazamiento que ha ido cambiando de nombre a lo largo de los siglos.

En época Fenicia se llamaba Beka o Bekkeh, más tarde en época Romana fue Baesipo y en tiempo de Castilla ha sido Vexer y más tarde Vejer. También se conocía por Vexer de la Miel, por la abundancia de colmenas que había entre los viñedos que había en sus laderas.

El cultivo de la viña fue actividad importante durante siglos, por la insolación natural y la frescura de sus tierras, tan cerca del mar. Sus vinos, por su calidad, fueron llevados por todo el mundo desde los fenicios por el Mediterráneo hasta América, en el Nuevo Mundo, por los navegantes castellanos y andaluces.

El vino de Vexèr tuvo siempre fama de ser de muy buena calidad. En 1752, el Gran Señor de Andalucía, el Duque de Medina Sidonia, amante del vino y con innumerables viñedos y bodegas, le obsequia al Marqués de la Ensenada “un barril de vino de Vexèr”, como regalo exquisito y apreciado. El cultivo de la viña, así como el olivar, posteriormente, va desapareciendo paulatinamente de la campiña de Vexèr pero permanece en las vecinas Conil y Chiclana.